Cuando los espacios públicos convergen y compiten

El espacio es el escenario en donde ocurren los procesos sociales e individuales, pero cuando el espacio es creado, no por las necesidades sociales, sino por las necesidades individuales “socializadas”, las líneas imaginarias que dividen el territorio y las relaciones de las personas comienzan a extenderse.

  1. EL ESPACIO PERDIDO

La ciudad y sus componentes se han vuelto el campo de acción de la fuerza empresarial, y como producto de la globalización ya no se habla de ciudadanos sino de consumidores, pues es nuestro derecho a consumir lo que nos hace ciudadanos globalizados. En estas últimas décadas en que el avance de la tecnología ha facilitado la vida del ser humano, éste invierte menos tiempo en trabajo y en la actividad de transporte. El tiempo ganado resultante se convirtió en el principal objetivo para crear riqueza, un espacio vacío a merced de todo aquel que intentará llenarlo con nuevas necesidades, ya no por obligaciones, sino por el entretenimiento, orientando los mercados a satisfacer esta demanda. Los edificios aquí son pieza importante en el juego, y como si de material publicitario se trataran, se construyen imponiéndose en entornos urbanos que se habían estado desarrollando gradualmente a lo largo de los años. Estas obras no son respuesta a una necesidad real y en la mayoría de los casos su principal objetivo es el de impactar, llamar la atención el tiempo suficiente para que el usuario adquiera lo que éste ofrece. Todo lo que los rodea queda al margen, desconectado y rechazado, desembocando en procesos de fortificación o de segregación, ya sea natural, económica y social.

El tiempo ganado condujo al espacio perdido.

 

2. ESPACIO DIFERENCIAL y CONTRA-ESPACIO

Es importante reconocer dos de los tipos de espacio: el espacio originado a partir de las acciones e interacciones del ser humano y el espacio originado para las acciones e interacciones del ser humano. El primero es espacio apropiado, por ejemplo, un parque josefino en el que se volvió tradición hacer ferias cada semana. El segundo es el espacio que apropia al ser humano, por ejemplo, un centro comercial con un programa pre-establecido. Pero cuando el humano que apropia y el humano apropiado convergen en la misma región se crea lo que varios sociólogos y geógrafos denominan un contra-espacio1, en otras palabras un escenario en el que se enfrentan los procesos estabilizadores de la globalización y los procesos de protesta de los que quedan fuera de ella.

Ahora bien, partiendo del proceso de segregación que sufren varias comunidades, reforzado por el descompromiso político hacia la problemática social y sumándole la pérdida de identidad de los pueblos rechazados, más alejados del poder o que sucumben ante el paso de la fuerza del capital, se crean áreas marginales. El impacto de estos sectores no siempre es negativo, pues estos espacios claman el derecho a la diferencia. La Carpio es un ejemplo de esto pues se encuentra en un interesante proceso interno de cambio2 sin la participación de un desinteresado gobierno.

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Contradicción urbana: procesos de generación periférica (suburbios) y colmataciones internas (tugurios), uno al lado del otro pero sin relación entre ellos. Fuente de imagen: archdaily

Estos territorios, en un intento por preservar su identidad, se convierten en pequeñas autoridades dentro del gobierno local o nacional, que debido a varios factores, ya sean geológicos, climáticos o culturales, llegan a poseer una diferenciación muy marcada con respecto a otros lugares de la misma nación, y esto se ve reflejado desde sus modos de vida hasta en su Arquitectura. Por otro lado, Limón pese a todas las situaciones negativas en las que presuntamente se encuentra, representa una provincia con una cultura propia, fácil de identificar y diferente con respecto al resto del país, como suele suceder en la mayoría de comunidades caribeñas, lo cual lo vuelve un referente de espacio diferencial (no confundir con contra-espacio).

 

3. EL ESPACIO GANADO

La victoria del contra-espacio radica en su similitud final con el espacio diferencial, o sea, la diferencia, la identidad y la multifuncionalidad, ya que responde a las necesidades directas de las personas que los viven, tanto de los privilegiados como de los relegados pues ambos convergen en la misma zona. De esta manera se podría decir que un contra-espacio se vuelve un punto nuevo de partida para desarrollo de infraestructuras públicas. Por poner un ejemplo, el polideportivo de Aranjuez ha trascendido desde su tipología original para convertirse en la “feria verde”, esto porque hubo un efecto de apropiación por parte de distintas personas con distintas necesidades. Por ello el diseño de los espacios deberá integrar distintos campos profesionales, ya que la realidad social implica diversidad e interacción.

Las construcciones deben abrirse hacia el espacio público, ser transparentes; la respuesta amurallada de los centros comerciales y las urbanizaciones no han demostrado disminuir la inseguridad ciudadana. De igual manera el espacio público se debe diseñar en plazos medios: no a un plazo tan corto que pueda ser fácilmente destituido, ni a un plazo tan largo que su desarrollo interfiera con las necesidades futuras.

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Si bien los parques de San José son frecuentemente usados, sólo durante festividades como Transitarte o el FIA se puede apreciar un efecto de apropiación completa del espacio urbano. Fotografía por A. Cristia

Como el contra-espacio es fruto del choque social o de protesta su nacimiento es de índole colateral; sin embargo, con un gobierno comprometido se puede dar la creación de espacios multifuncionales u óptimos sin tener que recurrir a la colisión de varios espacios ya establecidos.

Para ello es crucial abandonar el dogmatismo: Costa Rica pese a la gran cantidad de reglamentos relacionados con la construcción no tiene un auténtico desarrollo urbano que incentive las relaciones sociales, además de caer en el juego de las licitaciones, en dónde es común la victoria de la propuesta de menor costo sobre la de mayor calidad. Como en otras disciplinas mucha teoría sin práctica actúa como política; así como los que son sólo teóricos no pueden gobernar.

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Notas:
1. Oslender, Ulrich. (2010). La búsqueda de un contra-espacio. Geopolítica(s). Revista de estudios sobre espacio y poder. Disponible aquí.
2. La Carpio se encuentra actualmente en un proceso de cambio impulsado por la misma comunidad, por universitarios, voluntarios y arquitectos. Información más amplia disponible aquí.

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Publicado originalmente en Revista Paquidermo, 20/08/2015
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